La Nación Opinión. Una campaña para activar un manejo ofensivo
12/09/2026
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Por el contexto de precios y previsiones climáticas, es posible impulsar las mejores tecnologías disponibles que permiten maximizar la productividad
La soja viene creciendo globalmente en producción y demanda más del 100% en las últimas dos décadas. Para esta temporada que se inicia se prevé un crecimiento en la demanda mundial del 3% empujada por el mayor requerimiento de sus harinas y por las políticas favorables hacia mayores cortes en biodiésel de los principales países.“Una fecha no tenemos”: el secretario de Agricultura evitó una definición sobre el final de las retenciones y dejó el mensaje de que seguirán bajandoSeguimos siendo el principal sector de la exportación argentina. La cadena de la soja aportó durante 2025 el 24,2% del total de las exportaciones, US$21.440 millones. El 40% fue harina y pellets de soja, el 34% aceite y el 23% grano, en este caso por la demanda circunstancial y extraordinaria de China. Para el presente año, con volúmenes de producción similares pero precios mejores, se prevé que seguirá siendo el principal sector frente a un total de la agroindustria mayor a US$35.000 millones. Seguiremos siendo el mayor exportador de harina y aceite de soja con decenas de países que nos valoran por la calidad de nuestros productos.Frente a un contexto internacional muy variable por los conflictos armados y las pujas arancelarias —como factores no manejables—, nos encontramos con una baja de la producción del hemisferio norte que condiciona los stocks de los mayores cultivos, presionando sobre los precios favorablemente.La continuidad del fenómeno de El Niño, que afectaría negativamente la producción de las regiones tropicales del continente en esta campaña que se inicia y beneficiaría las regiones templadas donde se encuentra la mayor siembra de la Argentina, genera una alta expectativa sobre los precios futuros y en mayores volúmenes de producción. Una situación que no se daba en muchos años y que nos alienta a producir más y mejor, con aumento de área donde los rindes medios no son normalmente rentables y principalmente maximizando el uso de las tecnologías disponibles para lograr mayor productividad.En soja, una planificación de manejo ofensivo, adaptada a un escenario climático favorable, implica apostar por semillas de calidad con tratamientos inteligentes y variedades de alto potencial de rendimiento. También supone ajustar la siembra a las fechas óptimas, asegurar la disponibilidad de insumos y servicios en tiempo y forma, potenciar la fertilización y reforzar el control de malezas y el monitoreo de plagas y enfermedades. A esto se suma la conveniencia de prever aplicaciones preventivas de fungicidas, especialmente en soja de segunda, y de planificar la logística de cosecha teniendo en cuenta la posibilidad de excesos hídricos.En el orden financiero, la recomendación es utilizar las herramientas que dispone el mercado en un contexto de mayores precios, protegiendo las inversiones.El panorama es muy alentador, aunque todavía estamos lejos de los 65 a 70 millones de toneladas de soja que la Argentina tiene potencial para producir si se generan condiciones impositivas que incentiven una mayor superficie sembrada y más inversión. Como planteamos en nuestro seminario, confiamos en que la soja continuará creciendo de manera sustentable, acompañando al resto de los cultivos dentro de un esquema de rotaciones cada vez más equilibrado. Esa confianza se mantiene intacta y también se refleja en las nuevas inversiones anunciadas por la agroindustria, que deberían complementarse con una mayor generación de valor agregado en el país para fortalecer y ampliar nuestras exportaciones.Generamos empleo y arraigo. Somos un sector científico-tecnológico, productivo, comercial, industrial, logístico y de servicios, humano y cultural que es la base del federalismo que sostiene al país. Será una campaña para aprovechar. Sin embargo, no podemos dejar de mirar que hay una corrección favorable en la macroeconomía que ha impactado a nivel general en el nivel de vida de las personas, la baja del consumo y el acceso a determinados bienes, y que si bien ha ordenado la asistencia social y bajado la pobreza, falta mucho por hacer.Si queremos que el sistema productivo agropecuario colabore y sea más protagonista del desarrollo, necesitamos un marco institucional estable e impositivamente más justo, que lo sume a ese desafío, lo acompañe con reglas de juego claras, lo respete y lo potencie. Alienta el mayor vigor que observamos a nivel parlamentario en el tratamiento de los temas que hacen al sector.Hoy por fin no estamos solos. El crecimiento de los rubros petróleo, gas y minería ya s una realidad y suma a una balanza de divisas positiva. No tienen la expresión amplia en el territorio como el sector agroindustrial, pero impactan en regiones postergadas que necesitan inversiones y mayor movilidad social. Para finalizar, un solo concepto que prevalece: todos juntos, manos a la obra. Todo está para crecer.Presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja)
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